Miércoles, 14 de octubre
PADRENUESTRO
Padre…
Vivo en un mundo cambiante. Hoy por la mañana salí de casa cubierto con un par de suéteres porque el clima era frío, pero el sol del mediodía me obligó a quitarme uno de ellos.
También cargo mi paraguas, aunque no lo utilice, porque las nubes amenazan lluvia. Y un ligero viento en mi espalda me hace colocar de nuevo el suéter para evitar un resfrío.
Y así como el clima, cambian muchas cosas: el tuit del presidente de un país genera especulaciones económicas, un jugador de fútbol es transferido a un equipo rival y ya no tarda en salir la última edición del último aparato celular.
Lo mismo pasa en mi interior. Mis sentimientos cambian, van y vienen. Algunos me habitan por más tiempo y otros son fugaces.
Me entristece ver la situación en la que se está situando este mundo…
¿Qué me ayuda a mantenerme en mi centro en medio de estos cambios? Me ayuda recordar que Dios Padre me ama y su amor por mí no cambia aunque todo en torno a mí sea inestable.
Independientemente de si yo estoy triste, irritado, alegre o sereno Dios Padre no cambia sus sentimientos por mí y siempre me quiere igual. La imagen que me ayuda a visualizarlo es la de un ancla. El ancla, al ser arrojada al mar y tocar sus profundidades, le da tranquilidad al barco y a su tripulación en medio del vaivén de las olas del mar.
Lo importante es estar anclados en el Padre, para desde Él entrar en esa realidad y hacer algo por ella, por las personas que lo necesitan y por nosotros mismos.
PADRE…Así empieza EL Padrenuestro… esa oración universal que nos hace a todos hermanos…
Por ello, acabamos nuestra oración escuchando Baba Yetu, el Padrenuestro en suahili.