Jueves, 30 de abril
Salmo 139 (adaptación) Señor, tú me llegas hasta el fondo y me conoces por dentro. Lo sé: me conoces cuando no paro o cuando no sé qué hacer. Mis ilusiones y mis deseos los entiendes como si fueran tuyos. En mi camino has puesto tu huella, en mi descanso te has sentado a mi lado, todos mis proyectos los has tocado palmo a palmo. Tú oyes lo profundo de mi ser en el silencio, cuando aún no tiene palabras para abrirse a ti. Es increíble: me tienes agarrada/o totalmente. Me cubres con tu palma y me siento tuya/o. Como grano de arena en el desierto, como gota de agua perdida/o en el mar, así me encuentro ante ti. Me digo y no sé responderme: ¿a dónde iré que no sienta el calor de tu aliento? ¿ A dónde escaparé que no me encuentre con tu mirada? Cuando escalo mi vida y lucho por superarme, allí estás tú. Cuando me canso en el camino y me siento barro, allí perdida/o en mi dolor, te encuentro a ti. Cuando mis alas se hacen libertad sin fronteras y toco el despertar de algo nuevo; cuando surco...