Jueves, 22 de octubre
En nuestra oración de familia, seguimos reflexionando con el PADRENUESTRO. Nuestro… Decir 'nuestro' no es decir 'mío' ni 'tuyo' ni 'suyo'. Cuánto nos cuesta, en este mundo de propiedades y dueños, pasar de lo propio a lo común, de la pertenencia que excluye a la pertenencia que incluye. Tal vez de eso se trata. Porque decir 'nuestro', con verdad y honestidad, implica e incluye. Nada sería 'nuestro' si nos mantenemos solos. Decir 'nuestro' nos obliga a levantar nuestras barreras más íntimas y personales para incluir a otros en ese decir. Un levantar barreras y muros que muchas veces no es nada fácil porque supone desestabilidad, salir de nuestras zonas más cómodas, supone implicarnos en lo que decimos. Decir 'nuestro', además, nos ayuda a derribar fronteras, tanto físicas como internas. Decir 'nuestro' nos hace más familia, más empáticos, más amigos, más hermanos. Nos invita a abrir nuestras puertas, nuestros brazos...