Jueves, 12 de marzo
En ocasiones, quizá por miedo a ser auténticos, a ser distinto, gente que se preocupa por los demás, por ser compañeros atentos, cercanos a todos, y por miedo a “ser diferente”, escondemos esa luz que todos llevamos dentro, y que puede hacer tanto bien. Para entenderlo más claro: nadie se compra un móvil para no usarlo; nadie compra una lavadora para luego lavar a mano, nadie compra un coche para dejarlo en el garaje… Por eso, ábrete a los demás, comparte tus cualidades con los que te rodean, sonríe, bromea, haz que la gente sea más feliz y consigue así que tu vida sea luz para los que te conocen, y no oscuridad. Jesús les decía a sus discípulos: “¿Acaso se enciende una lámpara para taparla con una vasija de barro o ponerla debajo de la cama? ¿No es para ponerla encima de una mesa o de un candelero y alumbre a toda la casa?”. Como dice Jesús… nadie enciende una luz para esconderla. Creo que, en muchas ocasiones, todos nosotros podemos ser luz para todos los que nos rodean, p...