Jueves, 9 de marzo
Hoy comenzamos nuestro día haciendo nuestra la siguiente oración:
Gracias, Señor, por tu amistad,
Gracias, Señor, por el amor de amigo que nos ofreces.
Gracias, Señor, porque eres siempre fiel.
Quiero ser capaz de entender tu amistad;
quiero entender por qué fuiste capaz de hacerte humano
para ser amigo de todos;
quiero entender tu paciencia en esperar
un nuevo sí de cada persona.
Quiero vivir las exigencias de la amistad:
comprender... antes que ser comprendido;
ayudar... antes que ser ayudado;
deseo de servir... antes que ser servido;
deseo de dar... antes que recibir.
En mi debilidad, sé tú más amigo.
En los momentos de desaliento, llámame.
Cuenta, Señor, con mis brazos
dispuestos para construir una ciudad nueva.